Pese al apoyo de Renaissance a Pierre-Yves Bournazel, Rachida Dati mantiene una cómoda ventaja en la primera vuelta de las elecciones municipales de París de 2026, según una encuesta de Ifop-Fiducial para Le Figaro y Sud Radio. Con un 26 a 28 por ciento de intenciones de voto, la ministra de Cultura supera a su rival filipista y a la izquierda saliente. Los barrios populares de París emergen como campos de batalla clave para la oposición de derechas.
A dieciocho semanas de la votación de marzo de 2026, la campaña para la alcaldía de París se abre en medio de divisiones en la derecha. Tras meses de vacilación, el partido Renaissance de Emmanuel Macron ha decidido apoyar a Pierre-Yves Bournazel, del grupo Horizons y cercano a Édouard Philippe, en detrimento de Rachida Dati, la candidata natural de la derecha y el centro. Esta decisión supone un revés para la ministra de Cultura, que hasta ahora había aparecido como la favorita.
Sin embargo, una encuesta exclusiva de Ifop-Fiducial para Le Figaro y Sud Radio muestra que Dati sigue liderando en la primera vuelta, con un 26 a 28 por ciento de intenciones de voto. Supera significativamente a Bournazel, que obtiene un 14 a 15 por ciento, así como a la izquierda saliente representada por Emmanuel Grégoire. «La candidatura de Rachida Dati tiene un lado catch-all: obtiene casi los mismos resultados entre ejecutivos que entre obreros», destaca el estudio.
El cambio en el sistema de votación, que elegirá al nuevo equipo municipal por voto directo de todos los parisinos en lugar de grandes electores, podría redistribuir las cartas. Más del 51 por ciento de los residentes viven en los siete arrondissements menos favorecidos, en su mayoría en el noreste de la capital. Para la oposición de derechas, el desafío es conquistar a los antiguos votantes de Anne Hidalgo en estos barrios populares, o al menos beneficiarse de las divisiones de la izquierda. Un responsable de un partido de oposición parisino resume: «Se trata de conseguir que los antiguos votantes de Hidalgo voten por nosotros».
Esta dinámica subraya los desafíos para la derecha, veinticuatro años después de la llegada de la izquierda al Ayuntamiento, en unas elecciones ensombrecidas por el tumulto nacional.