El coreógrafo Kaiji Moriyama dirige la nueva producción de K-Ballet Opto 'A Dance Remembered in Tohno', que se estrena el 26 de diciembre en el Tatemono Brillia Hall de Tokio. El espectáculo explora criaturas místicas en el reino entre la vida y la muerte, fusionando ballet, danza moderna, kabuki y butoh en una actuación multicapa. Destaca la rara fusión de ballet y butoh, a menudo llamada 'antiballet' por sus movimientos grotescos y temas oscuros.
La historia se desarrolla en Tono, prefectura de Iwate, donde un piloto kamikaze escribe su última carta a su prometida, interpretada por Shoya Ishibashi y Saya Okubo de K-Ballet Tokyo. El piloto es guiado por el enigmático Boy K, representado por el actor de kabuki de 13 años Onoe Maholo, mientras atraviesan espacios inciertos y encuentran seres fantásticos como demonios tengu, monstruos yōkai y espíritus de los muertos.
K-Ballet Opto es una iniciativa dedicada a crear obras que exploran las intersecciones de la coreografía con formas artísticas más allá del ballet clásico. La producción de este año superpone ballet con danza moderna, kabuki y butoh, creando una experiencia multifacética. El butoh, apodado 'antiballet' por su énfasis en movimientos grotescos y temas sombríos, rara vez comparte escenario con el ballet.
Moriyama profundiza en las sombras que habitan la frontera entre la vida y la muerte, ofreciendo al público un vistazo a un reino místico. La actuación resalta una convergencia única de tradiciones japonesas y danza contemporánea.