Familiares de migrantes cubanos desaparecidos en Chiapas, México, el 21 de diciembre de 2024, denunciaron la inacción de las autoridades durante una conferencia de prensa el 25 de octubre de 2025. Seis cubanos y un hondureño forman parte de un grupo de al menos 40 personas que perdieron contacto tras un viaje con un coyote. Exigen investigaciones transparentes y coordinación internacional para localizarlos.
El 21 de diciembre de 2024, a las 7:45 a.m., en San José El Hueyate, Chiapas, Meiling Ávarez Bravo, de 40 años, y su hijo Samei Armando Reyes Álvarez, de 14, junto con Dairanis Tan Ramos, Elianis de la Caridad Morejón Pérez, Jorge Alejandro Lozada Santos y Lorena Rozabal Guevara, esperaban transporte para continuar hacia la frontera de EE.UU. Habían salido de Cuba el 12 de diciembre, volado a Nicaragua y cruzado a México el 18 de diciembre. En Tapachula, contactaron a un coyote y pagaron entre 1.000 y 2.000 dólares por un cruce fluvial a Juchitán, Oaxaca, para evitar controles del Instituto Nacional de Migración.
El grupo, que incluía al hondureño Ricardo Hernández, subió a un bote con al menos 40 personas, pero nadie ha sabido de ellos desde entonces. Las últimas mensajes incluyen: Jorge a su madre Alicia Santos Torres: “Mamá, Lorena y yo salimos entre los últimos 20”; Elianis: “Mamá, cuida de Lulu, mi perra”; Dairanis: “Mamá, todo bien, estoy esperando”; y Meiling: “Mamá, vamos a desayunar para ver si salimos ya de aquí”.
Las familias reportaron la desaparición a la Fiscalía de Chiapas y al Consulado cubano en México el 27 de enero de 2025, pero recibieron solo excusas y silencio. El coyote dio respuestas inconsistentes, alegando detenciones o secuestros, antes de cortar comunicación. En Cuba, contactaron al Ministerio de Relaciones Exteriores sin resultados concretos.
Durante la conferencia del 25 de octubre de 2025, organizada por la Red Regional de Familias de Migrantes, las madres, vestidas con camisetas blancas con fotos de sus hijos y el lema “Hasta que te encontremos”, denunciaron la negligencia. “Imagina lo que significa para una madre no saber dónde está su hijo”, dijo una. Graciela Ramos, madre de Dairanis, criticó: “¿La vida de un migrante no vale nada en México?”.
Con apoyo de la sociedad civil, presentaron una queja formal el 9 de abril de 2025 y contactaron a la ONU, que abrió un caso y exigió acciones a México y Cuba. Las familias enfrentan extorsiones y piden que la Fiscalía General de México investigue, con coordinación entre países. “No permitiremos que sus sueños se conviertan en estadísticas olvidadas”, advirtió Lilian Hernández, hermana de Ricardo.