El exfuncionario estadounidense Sam Brownback sostiene que el gobierno chino está intensificando su represión contra grupos religiosos.
Brownback describe esfuerzos coordinados por parte del Partido Comunista Chino para suprimir credos que incluyen el cristianismo, el islam y el budismo. Cita ejemplos tales como el reemplazo de imágenes religiosas por retratos de Xi Jinping y la detención de creyentes en campos. El autor también critica a las empresas estadounidenses por mantener inversiones que suman un total de 127.000 millones de dólares hasta 2025, a pesar de estas acciones. Traza paralelismos con regímenes históricos e insta a una mayor respuesta internacional.