Un nuevo estudio revela que los periodistas que cubren la inseguridad y los conflictos violentos en Nigeria padecen un grave estrés emocional con un apoyo mínimo. La investigación, centrada en crisis etnorreligiosas, pide medidas institucionales para abordar el problema. Subraya la necesidad de mejores recursos de salud mental en las redacciones africanas.
La inseguridad en toda Nigeria ha intensificado los desafíos para los periodistas, atrayendo la atención internacional, incluido la del presidente y el Congreso de Estados Unidos. Los reporteros inmersos en estas crisis informan de un profundo trauma social, psicológico y emocional por presenciar violencia, insurrecciones y desastres.
Este problema global ha ganado nueva atención gracias a un estudio pionero titulado Silent Echoes and Deafening Silence: A Mixed Methods Evaluation of Trauma Journalism in Nigeria’s Ethno-Religious Crises. Publicado en el primer volumen de Navigating Trauma in African Journalism por Springer Nature, la obra está editada por Kealeboga Aiseng y Chikezie Uzuegbunam como parte de una serie más amplia de dos libros sobre el trauma en el periodismo africano.
Dirigido por el profesor emérito Charles Okigbo, junto con Blessing Okafor de la Illinois State University, el Dr. Habib Yakoob de la University of Abuja y Richard Emmanuel de la University of Ibadan, el estudio empleó encuestas, entrevistas en profundidad y discusiones de grupos focales. Sirve como piloto para una investigación africana más amplia sobre cómo los periodistas afrontan tales exposiciones.
«Nuestro estudio observa con fuerza que la buena salud y el bienestar de los periodistas no pueden dejarse solo a los individuos», señalan los autores. «Un periodista sano y motivado es un activo para la nación y el continente, y no se puede obtener lo mejor de una mente que sufre una grave crisis psicológica. Este es un estudio piloto para una investigación más detallada sobre el trauma.»
Los hallazgos instan a las organizaciones mediáticas, asociaciones y empleadores a establecer sistemas de apoyo psicológico para los reporteros de conflictos. También fomentan la colaboración transfronteriza entre académicos africanos para abordar el periodismo traumático como barrera para una prensa ética y el desarrollo nacional. Este análisis es uno de los exámenes más completos hasta la fecha de la gestión del trauma entre periodistas nigerianos en contextos etnorreligiosos violentos.