La empresa sueca VP Nordic proporcionó producción virtual para la película noruega «Sentimental Value», que acumula nueve nominaciones a los Óscar. La tecnología de pantallas LED permite crear entornos realistas en el estudio sin abandonar el lugar. La película transcurre en una casa de Oslo a lo largo de décadas, y la técnica resolvió desafíos prácticos de rodaje.
En un estudio en Nacka, cerca de Estocolmo, se utiliza una pantalla LED de 14 metros de ancho dividida en 224 pantallas pequeñas para la producción virtual. Esta tecnología, liderada por VP Nordic —fundada por Johannes Skoog y Rasmus Eriksson—, crea fondos digitales que cambian en tiempo real. El fondo pasa de escenas nevadas a los canales de Venecia con solo presionar un botón, proporcionando iluminación natural y reflejos directamente durante el rodaje. VP Nordic son pioneros en producción virtual en la región nórdica. La técnica, similar a la usada en transmisiones de TV para elecciones o el tiempo meteorológico, irrumpió en Hollywood durante la pandemia con la serie «The Mandalorian». A diferencia de la pantalla verde, el entorno es visible de inmediato, sin necesidad de postproducción. Para «Sentimental Value», la empresa construyó una réplica digital de una casa real en Oslo. La casa real presentaba problemas con arbustos crecidos y dificultades para rodar en la planta superior. Con pantallas LED fuera de las ventanas, era fácil cambiar las estaciones y las horas del día, incluidos efectos de nieve y escenas nocturnas. La producción utilizó imágenes de referencia para recrear el Oslo de los años 70, como coches en las calles. «Esto democratiza el cine. Podemos ir a lugares que no existen o viajar por el mundo sin salir del estudio», afirma Johannes Skoog. La película recibió nominaciones en nueve categorías, entre ellas mejor película internacional, mejor director y mejor película. El actor Stellan Skarsgård está nominado a mejor actor de reparto. El 16 de marzo, Skoog asistirá a la gala de los Óscar con el equipo y tiene previsto reunirse con colegas estadounidenses, donde las pantallas alcanzan hasta 60 metros. La tecnología acelera la producción, permite contar historias inaccesibles y es más respetuosa con el medio ambiente que viajar con un equipo por todo el mundo, según Skoog.