Dos facciones de la izquierda abertzale, EH Bildu y los radicales de GKS, protagonizarán manifestaciones rivales en Bilbao esta tarde antes del amistoso entre la Euskal Selekzioa y Palestina en San Mamés. La Ertzaintza teme disturbios similares a los de octubre en Vitoria, mientras el Gobierno vasco busca revitalizar la selección nacional. El evento une apoyo a Palestina con reivindicaciones independentistas.
El partido amistoso entre la Euskal Selekzioa y Palestina, programado para las 20:30 horas en el estadio de San Mamés en Bilbao, servirá de escenario para una exhibición de fuerza entre sectores de la izquierda abertzale. Presidido por el lehendakari Imanol Pradales, el encuentro une el apoyo a Palestina con la promoción de las selecciones deportivas vascas 'nacionales'. La Federación de Fútbol vasca, con respaldo de la española y el Gobierno vasco, lo ve como un trampolín para revitalizar la alicaída selección, en el marco de una 'agenda por la oficialidad' impulsada por el PNV.
Esta tarde, las calles del centro de Bilbao se colapsarán con dos 'kalejiras' enfrentadas. EH Bildu, liderado por Arnaldo Otegi, moviliza a sus militantes a través de una marcha convocada por la plataforma Gernika-Palestina, cuyo portavoz es el exdirigente de Jarrai Ibon Meñika. El llamamiento lo hizo Arkaitz Rodríguez, 'delfín' de Otegi, quien lució una camiseta con el escudo de 'Euskal Herria'. La selección usa oficialmente 'Euskal Selekzioa' desde 2008, tras un boicot de jugadores al nombre 'Euskadi' en un partido contra Irán.
Rodríguez ha instado a una participación 'pacífica' y mantiene contacto con la Ertzaintza para evitar incidentes. Sin embargo, minutos después, grupos radicales de clubes de fútbol vascos, respaldados por Gazte Koordinadora Sozialista (GKS), realizarán su propia demostración sin violencia explícita, pero para afirmar liderazgo entre jóvenes abertzales. Incluyen ultras de Herri Norte, Iñigo Cabacas Herri Harmaila, Iraultza, Bultzada e Indar Gorri, que planean un 'tifo' en las gradas y prevén tensión al salir del estadio.
El consejero de Seguridad Bingen Zupiria expresó temor a repeticiones de los altercados del 12 de octubre en Vitoria, donde unos 500 jóvenes encapuchados atacaron a simpatizantes de la Falange y a la policía con piedras y botellas. GKS también participó en agresiones en Pamplona contra la Policía Nacional y un periodista durante protestas 'antifascistas'. Palestinarekin Elkartasuna acusa a Zupiria de 'criminalizar' su marcha para aumentar la tensión. Los grupos ultras aseguran actuar con 'normalidad', pese a historial de enfrentamientos en Bilbao, San Sebastián, Vitoria y Pamplona.