La extrema derecha promete todo a todos para ocultar su programa violento

En una crónica de Le Monde, Philippe Bernard analiza cómo el Reagrupamiento Nacional de Marine Le Pen y Jordan Bardella adopta una estrategia de todo a todos para atraer a diversos electorados. Esta aproximación, sin embargo, oculta la violencia de su programa, centrado en rechazar a los 'enemigos internos', principalmente extranjeros. El historiador Laurent Joly vincula esto al ADN nacionalista de la extrema derecha francesa.

Envalentonada por un debate parlamentario en el que juega un papel decisivo y por encuestas favorables, la extrema derecha francesa capitaliza las grandes discusiones presupuestarias para llegar a categorías sociales que durante mucho tiempo han sido sordas a sus llamadas, como jubilados y líderes empresariales, al tiempo que mantiene su control sobre las clases trabajadoras. Encarnada por el dúo Le Pen-Bardella, esta estrategia de todo a todos combina un Estado protector para el pueblo y un liberalismo antimpasitos. El Reagrupamiento Nacional (RN) promete de todo: bajadas de impuestos para hogares modestos (en realidad para clases medias y herederos), rechazo a 'impuestos a los ricos', reducción del gasto público, lucha contra la inseguridad y ganancias en el poder adquisitivo.

Pero estas dádivas demagógicas y a menudo incoherentes ocultan al verdadero pagador: los extranjeros. El peso parlamentario del RN, aumentado desde la disolución de 2024, el colapso del Ejecutivo Macron y el gradual alineamiento de la derecha republicana le permiten hacerse oír en temas como el presupuesto. La expresión 'enemigos internos' no es nueva y está altamente connotada. El historiador Laurent Joly recuerda que un 'patriotismo vuelto contra los "enemigos internos" de origen extranjero' fundó el nacionalismo nacido a finales del siglo XIX. Este 'nacionalismo étnico' querido por los discípulos de Maurice Barrès (1862-1923) y Charles Maurras (1868-1952) constituye el ADN de la extrema derecha francesa. 'Así es como todavía se reconoce hoy', precisa.

Ciertamente, Marine Le Pen y Jordan Bardella juran que han roto con las ideologías y que solo se guían por el 'sentido común'. Pero las corrientes identitarias y racialistas que alimentaron al Frente Nacional siguen representadas en su entorno. Los extranjeros son el blanco de todos los discursos del RN como los principales 'enemigos internos'. En su discurso de rentrée el 14 de septiembre en Burdeos, la líder del RN prometió 'ahorros masivos en inmigración como contrapartida social', puntuado por los cánticos de su audiencia de '¡Estamos en casa!'

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