La administración Trump planea una gran reestructuración del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria, que requerirá que millones de beneficiarios vuelvan a solicitar los beneficios. Los funcionarios buscan eliminar el fraude y garantizar que la ayuda llegue solo a quienes están en necesidad aguda. La secretaria de Agricultura Brooke Rollins anunció la iniciativa para restaurar la confianza en los programas financiados por los contribuyentes.
La administración Trump se prepara para implementar cambios amplios en el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP), conocido como cupones de alimentos, como parte de los esfuerzos para aumentar la integridad del programa y frenar los abusos. En el núcleo está el requisito de que millones de estadounidenses de bajos ingresos vuelvan a solicitar beneficios, independientemente de su estado de inscripción actual o revisiones recientes de elegibilidad.
La secretaria de Agricultura Brooke Rollins detalló el plan en una entrevista con Newsmax, afirmando que pretende “hacer que todos vuelvan a solicitar sus beneficios, asegurarse de que todos los que reciben un beneficio financiado por los contribuyentes a través de … cupones de alimentos, sean literalmente vulnerables y no puedan sobrevivir sin él.” Esta reaplicación masiva busca eliminar a los participantes no elegibles, mejorar la precisión de los datos y reducir el gasto gubernamental.
En su primer día en el cargo, Rollins envió una carta a los 50 estados solicitando datos personales de los beneficiarios de SNAP, incluyendo nombres, fechas de nacimiento, números de Seguro Social y direcciones, información que el gobierno federal no había solicitado previamente. Explicó en X que la medida era “para asegurarnos de que los inmigrantes ilegales no reciban beneficios destinados a las familias estadounidenses”, mientras criticaba a los demócratas por priorizar a los inmigrantes indocumentados, afirmando que podría costarles más de 20 escaños en el Congreso después del próximo censo.
Veintinueve estados, en su mayoría liderados por republicanos, proporcionaron datos en febrero, marzo y abril. La administración ha estado analizando esto desde finales de la primavera o principios del verano. Rollins destacó hallazgos alarmantes: informes iniciales de 5.000 personas fallecidas recibiendo beneficios en un mes se inflaron a un estimado de 186.000 beneficiarios fallecidos en todo el país.
Al centrar las reformas en la reaplicación, la administración busca reservar el SNAP estrictamente para aquellos que demuestren una clara vulnerabilidad, marcando un cambio hacia un cumplimiento riguroso de la elegibilidad.