La administración Trump firmó el miércoles un acuerdo de cooperación nuclear comercial con Arabia Saudita. El secretario de Energía, Chris Wright, y el ministro de Energía saudí, el príncipe Abdulaziz bin Salman, suscribieron el pacto, el cual otorga a las empresas estadounidenses acceso prioritario a los reactores y combustible nuclear saudíes.
El acuerdo de 30 años, que se espera tenga un valor de decenas de miles de millones de dólares, establece un marco para que las empresas estadounidenses ayuden a desarrollar el programa nuclear civil de Arabia Saudita. Incluye un estudio de dos años sobre si el enriquecimiento de uranio dentro del reino está justificado económicamente, y cualquier instalación construida estaría bajo un acuerdo gestionado por Estados Unidos.
El pacto carece de las disposiciones de "estándar de oro" que impedirían a Arabia Saudita enriquecer uranio o reprocesar combustible. Tampoco exige que el reino adopte una supervisión más estricta por parte del Organismo Internacional de Energía Atómica. El príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, ha declarado anteriormente que el reino buscaría obtener armas nucleares si Irán lo hace.
El Congreso tiene 90 días para revisar el acuerdo bajo la Ley de Energía Atómica. El secretario de Estado, Marco Rubio, dijo que Estados Unidos no llegaría a ningún acuerdo que conlleve riesgos de proliferación. Los críticos en el Congreso han pedido que se incluyan las mismas salvaguardas que se establecieron en el acuerdo de 2009 con los Emiratos Árabes Unidos.