Trump amenaza con bombardear laboratorios de cocaína en Colombia

El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, declaró recientemente que Colombia alberga fábricas de cocaína y que estaría orgulloso de bombardearlas personalmente. Esta afirmación, hecha en el contexto de su postura contra el narcotráfico en la región, genera preocupación por posibles intervenciones militares en el país. El columnista Gustavo Álvarez Gardeazábal advierte sobre las implicaciones de tal intromisión en la soberanía colombiana.

El lunes pasado, Donald Trump afirmó que Colombia tiene fábricas de cocaína donde se fabrica el alcaloide. Cuando se le preguntó si derribaría esas instalaciones, respondió categóricamente que estaría orgulloso de hacerlo él mismo. Estas declaraciones se enmarcan en su batalla declarada contra Venezuela y su intención de perseguir a narcotraficantes en México y Colombia.

El columnista Gustavo Álvarez Gardeazábal, en su opinión publicada en Occidente, expresa preocupación por la posibilidad de que Trump planee intervenir directamente en Colombia para destruir laboratorios de procesamiento de cocaína. Argumenta que esto representaría una intromisión indebida en el ordenamiento de seguridad nacional del país. Además, destaca la presencia de siete bases militares en Colombia con tropas combinadas de Estados Unidos y fuerzas nacionales, lo que podría facilitar tales acciones.

Gardeazábal advierte que, al estilo de las operaciones actuales donde se acribillan lanchas con hasta una tonelada de cocaína, se podrían bombardear campamentos improvisados de los 28 ejércitos de los 'traquetos' que protegen las 300 mil hectáreas de cultivos de coca. Estos ataques se presentarían como trofeos de guerra, sin importar el número de colombianos civiles que murieran. Compara esto con el bombardeo ordenado por el gobierno de Gustavo Petro a los campamentos de Mordisco, donde no se dudó en atacar incluso a menores reclutados por los narcotraficantes.

El autor concluye que un futuro secretario de Guerra de Trump no tendría escrúpulos en ametrallar desde el aire lo que sea necesario. Colombia, sugiere, parece hacer cola para ser 'manoseada', evocando el temor rural con la frase: 'ahora sí se nos vino la guerra'.

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