Joven muere tras desalojo brutal de mezquita de Sibolga

Un migrante de 21 años llamado Arjuna Tamaraya murió en las inmediaciones de la Masjid Agung Sibolga, en Sumatra del Norte, después de una brutal paliza por parte de cinco personas mientras intentaba dormir allí antes del amanecer del viernes. El incidente ocurrió porque los atacantes se sintieron molestos por su presencia. Las imágenes de CCTV capturaron los actos violentos que llevaron a su trágica muerte.

El trágico incidente tuvo lugar en la Masjid Agung Sibolga, en Sumatra del Norte, donde Arjuna Tamaraya, un migrante de 21 años, simplemente quería cerrar los ojos para dormir antes del amanecer del viernes. Sin embargo, se convirtió en víctima de un brutal linchamiento por parte de cinco personas que se sintieron perturbadas por su presencia. Lo patearon, lo golpearon, lo arrastraron afuera, le golpearon la cabeza contra las escaleras e incluso le arrojaron un coco.

Las imágenes de CCTV grabaron todo el evento, mostrando la violencia brutal en el lugar sagrado. Arjuna nunca despertó después del ataque, muriendo por una patada fatal y otras lesiones. El columnista Ahmadie Thaha, conocido como Cak AT, describe el incidente como un amargo recordatorio del fracaso en mantener la humanidad en la mezquita.

Thaha destaca que una mezquita debería ser un lugar seguro, no un escenario para la violencia. Cita el Corán, Surah Al-Maidah versículo 32: «Quien mata a una persona sin que esta haya matado a otra o sin haber causado corrupción en la tierra, es como si hubiera matado a toda la humanidad». La columna cuestiona la efectividad de los sermones del viernes en transmitir valores religiosos básicos como el respeto a la vida humana.

Thaha también enfatiza que la etiqueta de la mezquita prohíbe dormir o acostarse, pero eso no justifica la violencia como patadas en la cabeza o desalojos duros. El incidente genera reflexiones sobre el rol de las mezquitas como centros de moralidad y guía social, donde la predicación debería humanizar a las personas antes de enseñar leyes. La tragedia de Arjuna sirve como espejo que muestra que lo que está roto no es el edificio de la mezquita, sino el comportamiento de sus ocupantes.

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