Fraude apícola
Los científicos utilizan pruebas de ADN para identificar las fuentes vegetales de la miel, detectar adulteraciones y revelar patógenos de las colmenas. Este método ayuda a distinguir la miel pura local de los productos importados o contaminados con jarabe. Los avances en secuenciación genética hacen que estas detecciones sean más precisas y accesibles.