Hace ocho meses, una patada de caballo le destrozó el rostro a Agnes Johansson en Karlskoga. Se debatió entre la vida y la muerte, pero ahora lucha por volver a su vida cotidiana entre caballos.
El accidente ocurrió durante un paseo nocturno con los caballos en noviembre. Agnes Johansson perdió varios litros de sangre y necesitó atención de urgencia en Karlskoga antes de ser trasladada al hospital de Örebro. Los médicos reconstruyeron partes de su rostro con titanio y perdió la visión del ojo izquierdo. Ocho meses después, sigue recuperándose. Se ha sometido a múltiples operaciones y asegura que se le ha hecho más difícil sobrellevar la situación mentalmente ahora que su condición física ha mejorado. La primera vez que se vio en el espejo, no reconoció su propio rostro. A pesar de las lesiones, su amor por los caballos permanece intacto. Seis meses después del accidente volvió a montar, pero no puede hacerlo plenamente debido al riesgo de sufrir nuevas lesiones. Ella recalca la importancia de la seguridad y espera que su historia sirva de ejemplo en los establos de todo el país. Su objetivo es regresar al establo a tiempo completo y volver a competir con sus caballos. Sus estudios de enfermería han quedado en pausa, pero desea comenzar a retomar su vida normal.