Un motociclista ha publicado un artículo de reflexión sobre sus múltiples viajes a Turquía, en el que elogia a sus gentes, sus carreteras y sus lugares históricos. El autor destaca la hospitalidad y empatía turcas, a partir de anécdotas personales que abarcan años de aventura en moto. Se mencionan planes para volver en 2027.
En un reciente artículo de Adventure Rider, publicado el 19 de marzo de 2026, el autor relata recuerdos entrañables de varios viajes en moto por Turquía. El artículo comienza con la conexión histórica a través de la campaña de Gallipoli en la Primera Guerra Mundial, citando el discurso de Mustafa Kemal Atatürk en 1934: "Aquellos héroes que derramaron su sangre y perdieron sus vidas... Ahora yacéis en el suelo de un país amigo. Por tanto, descansad en paz. No hay diferencia entre los Johnnies y los Mehmets para nosotros donde yacen uno al lado del otro aquí en este país nuestro". El autor señala haber descargado una Yamaha XS11 cerca de Gallipoli y expresa su deseo de volver el año que viene si la salud se lo permite, concretamente en 2027 a Estambul y más allá. La empatía y la generosidad turcas ocupan un lugar destacado. Los ejemplos incluyen a un camionero en una çayhane advirtiendo: "Cuidado en la carretera. Los turcos están locos. No saben conducir", y el cuidador de un camping en la península de Teke ofreciendo acampada gratuita y duchas calientes antes de la temporada. En Estambul, unos marineros cuestionaron la salida temprana del autor de un bar, preguntando: "¿Qué clase de australianos sois?". Otra anécdota relata la reparación de una BMW volcada en un camping, ayudada por lugareños con raki y palancas de neumáticos de camión, sin cobrar nada. El autor elogia las condiciones de conducción de Turquía -carreteras asfaltadas, grava y tierra- a lo largo de las costas del Mar Negro y el Mediterráneo, además de lugares como las piscinas de piedra blanca de Pamukkale, los castillos de los Cruzados, el caballo de madera de Troya, una ciudad subterránea cerca de Urgüp y una casa de baños romana en tierras de agricultores azucareros. Se alaban los museos, cafés, el Gran Bazar, con más de 4.000 tiendas, y los puentes entre Europa y Asia. Una nota a pie de página señala la preferencia del autor por "Turquía" frente al cambio de nombre oficial y lamenta la prohibición del fez de Atatürk, lo que enlaza con el título "Un fez del corazón".