Amélie de Montchalin, la nueva primera presidenta de la Cour des comptes, promete salvaguardar la independencia de la institución en medio de controversias por su nombramiento. La exministra de cuentas públicas asumió su cargo el 23 de febrero y ya se ha apartado de varios expedientes para evitar conflictos de interés.
Amélie de Montchalin fue nombrada primera presidenta de la Cour des comptes por Emmanuel Macron el 11 de febrero. Esta decisión, considerada altamente política, suscitó preocupaciones dentro de la institución sobre su imparcialidad y atrajo críticas de la oposición, que temía que ella fuera tanto «juez como parte» en asuntos presupuestarios debido a su traslado directo del Ministerio de Economía a la Rue Cambon. El lunes 23 de febrero tomó posesión de su cargo, aunque su ceremonia solemne de instalación está programada para el 13 de marzo. La exministra de acción pública y cuentas está haciendo múltiples esfuerzos para tranquilizar a los magistrados. En un mensaje al personal de la Cour des comptes y a las cámaras regionales de auditoría, declara: «Reconozco plenamente la importancia para nuestra democracia de contar con una institución independiente, equidistante del Parlamento y del Gobierno, cuya imparcialidad y neutralidad en los análisis y juicios no estén en cuestión y nunca lo estén. Velaré escrupulosamente por estos valores de independencia, contradicción y colegialidad, tan esenciales para las jurisdicciones financieras, y mantendré la voz de la institución en el debate público, la defenderé cueste lo que cueste, y aseguraré que su trabajo continúe con serenidad e imparcialidad.» Ya Amélie de Montchalin se ha retirado de varios expedientes para disipar sospechas de conflictos de interés. Aliada cercana del jefe de Estado, busca calmar el malestar interno provocado por su nombramiento.