Emmanuel Macron nombrará a Amélie de Montchalin, actual ministra de Cuentas Públicas, primera presidenta de la Cour des comptes, sucediendo a Pierre Moscovici. Esta decisión, anunciada el 12 de febrero de 2026, genera críticas por transgredir las tradiciones de la Quinta República. Con 40 años, la nombrada podría aún aspirar a grandes roles políticos, creando tensión entre el ejecutivo y la institución de control.
La designación de Amélie de Montchalin al frente de la Cour des comptes fue revelada por Le Figaro el 12 de febrero de 2026, durante una ceremonia en el Élysée donde Emmanuel Macron condecoró a varias figuras, incluidos los exministros Olivier Dussopt y Stanislas Guerini. Con 40 años y graduada de HEC, Montchalin sucederá a Pierre Moscovici como primera presidenta de esta institución de control financiero. El anuncio causó revuelo entre los invitados, incluida la propia nombrada, que estaba presente pero se marchó rápidamente. Le Monde describe esta decisión como transgresora, rompiendo la tradición de nombrar a septuagenarios al final de sus carreras, «sin nada que temer ni esperar», según el expresidente del Consejo Constitucional Laurent Fabius. Recientemente, Montchalin defendió el presupuesto de 2026 ante la Asamblea Nacional, y ahora juzgará las cuentas que ayudó a establecer, lo que resalta una tensión sin precedentes entre el ejecutivo y la Cour des comptes. Las oposiciones critican esta promoción, y surgen preguntas discretas en la alta función pública. Ante las próximas renovaciones de puestos clave en el Conseil d'État y la Banque de Francia antes de las elecciones presidenciales de 2027, algunos lo ven como un intento de controlar el «deep state». El Élysée lo defiende como el ejercicio de las prerrogativas institucionales del presidente. Este nombramiento se produce mientras el Rassemblement national avanza rumbo a 2027, lo que algunos dicen que debilita a las instituciones.