Apple ha lanzado la AirTag de segunda generación, que mantiene el diseño original pero incluye mejoras internas para un mejor rastreo. La nueva versión duplica el rango de Precision Finding y ofrece un sonido más fuerte, lo que facilita la localización de objetos. Cuesta 29 dólares la unidad individual o 99 dólares el paquete de cuatro, y está disponible ahora con opciones de grabado de Apple.
La AirTag de segunda generación de Apple, lanzada en 2026, luce idéntica a la original de 2021: un disco blanco y cromado, pero incluye mejoras que potencian sus capacidades de rastreo. El dispositivo utiliza una conectividad Bluetooth actualizada y un chip Ultra Wideband de segunda generación, extendiendo significativamente el rango de Precision Finding. En pruebas realizadas en Salesforce Park en San Francisco, el nuevo AirTag fue detectable desde 110 pies de distancia, en comparación con 42 pies del modelo de primera generación, con la flecha direccional apareciendo a 85 pies frente a 37 pies. El sonido ahora es más agudo y fuerte, alcanzando un pico de 77,5 dBA, más del doble de fuerte que los 67,3 dBA del original, según mediciones con una app medidora de audio de iPhone. Esto facilita encontrarlo en espacios reducidos. Además, el nuevo AirTag admite Precision Finding en Apple Watch compatibles, incluidas las Series 9, 10, 11, Ultra 2 y Ultra 3 con watchOS 26.2.1 o posterior. La configuración requiere añadir un botón 'Buscar AirTag' al Centro de Control del Watch, y funcionó desde 65 pies en interiores durante las pruebas. La carcasa está hecha de un 85% de plástico reciclado, y el texto trasero está en mayúsculas salvo 'AirTag', lo que lo distingue del original. Aunque la primera AirTag sigue siendo efectiva, la actualización beneficia a usuarios frecuentes de Precision Finding, especialmente con integración en Apple Watch. No tiene orificio para llavero, por lo que requiere soportes separados para sujetarlo. La red Find My, que conecta más de mil millones de dispositivos, sigue siendo su mayor fortaleza. Los revisores indican que no hay motivo convincente para reemplazar unidades existentes salvo si se necesitan funciones específicas, y recomiendan optar por originales con descuento para la mayoría de usos.