Héctor Corrales, de 41 años, enfrenta cargos de asesinato en primer grado y secuestro por la muerte de Aaron Goodyke, de 33 años, quien presuntamente fue atado a una silla de ruedas y abandonado bajo un calor extremo cerca de un canal de Phoenix el pasado 25 de junio.
La policía indica que Corrales y un hombre no identificado ataron las manos de Goodyke con bolsas de plástico después de que este se pusiera violento mientras intentaban llevarlo a un hospital. Posteriormente, ambos lo llevaron en la silla de ruedas hasta el canal y lo abandonaron allí mientras las temperaturas superaban los 105 grados Fahrenheit.
Goodyke, un paciente diabético a quien le habían amputado la pierna izquierda por debajo de la rodilla en abril de 2026, se estaba quedando con la madre de Corrales. Una declaración jurada describe cómo los sospechosos inclinaron la silla de ruedas, provocando que Goodyke se golpeara la cabeza, antes de abandonarlo con los pantalones bajados hasta los tobillos.
Testigos encontraron a Goodyke vivo pero balbuceando esa misma tarde. Más tarde fue hallado muerto. Corrales ha sido ingresado en la cárcel del condado de Maricopa, mientras que el segundo sospechoso sigue prófugo.