El puertorriqueño Bad Bunny regresó al Estadio Nacional de Santiago con un concierto de casi tres horas enfocado en el álbum Debí tirar más fotos, mezclando reggaetón, salsa y bolero. El espectáculo incluyó tributos locales, pirotecnia y un segmento en 'la casita', ante un público repleto que ovacionó cada momento. Chuwi, su grupo de apertura, abrió la noche con su fusión caribeña.
Bad Bunny inició su gira internacional 2026 en Chile tras su residencia en Puerto Rico, pasando por Costa Rica, República Dominicana y México. Con 15 minutos de retraso, subió al escenario del Estadio Nacional vestido de traje salsero, acompañado de bronces y percusiones. 'Aprieta chamaquito que llegamos a Chile', lanzó al público, que respondió con ovaciones. 'No es casualidad que yo quería arrancar el año 2026 con ustedes', comentó, destacando el vínculo latino.
El show rindió homenaje a Víctor Jara con 'El derecho de vivir en paz' interpretado en cuatro puertorriqueño, antes de 'Pitorro de coco'. El escenario central evocaba un estadio de pueblo latinoamericano, con arreglos en bolero para 'Turista' y salsa para 'Callaíta'. 'Este show es sobre ustedes, la unión de Puerto Rico, Chile y América Latina', declaró Bad Bunny.
El bloque inicial cerró con 'Baile inolvidable' y 'NUEVAYoL', acompañados de fuegos artificiales. Luego vino 'la casita', inspirada en viviendas puertorriqueñas, donde el personaje animado Concho mencionó completos y pastel de choclo, ganando aplausos. Allí interpretó 'VeLDÁ', 'Titi me preguntó', 'VOY A LLeVARTE PA PR' y 'Me porto Bonito', invitando a un fan al escenario.
Exclusivo para Chile, sonó 'SOY PEOR' en trap, seguido de 'MONACO'. Los Pleneros de la cresta marcaron la transición con ritmos tradicionales. El tramo final incluyó 'Ojitos lindos', 'KLOuFRENS', 'BOKeTE', 'El apagón', 'DtMF' y 'EoO', tras casi tres horas de energía inagotable.
Chuwi, cuarteto puertorriqueño de Isabela formado en 2019, abrió las tres fechas. Colaboradores en 'WELTiTA' de Debí tirar más fotos, fusionan pop, salsa y tradición caribeña en EPs como Pan y Tierra. Su Tiny Desk reciente y letras sobre migración y medioambiente los posicionan como promesa latina.