A finales de 2025, SchwuZ, el club LGBT+ más antiguo de Alemania con 48 años de historia, cerró sus puertas durante un evento final titulado «Last Cheers, Queers». Este cierre es el último en la tendencia del «Clubsterben» o «muerte de clubes» que afecta a Berlín desde hace años, especialmente desde la pandemia de Covid-19. La ciudad, que se alzó como capital europea de la fiesta tras la caída del Muro de Berlín, ahora lidia con la caída de la afluencia y el alza de los precios inmobiliarios.
Berlín, símbolo de la vida nocturna desde la reunificación alemana, atraviesa un período oscuro para sus icónicos clubes. SchwuZ, establecido hace 48 años, se despidió con una invitación a «un último baile» en diciembre de 2025. Katja Jäger, que dirigía el local desde enero, lamenta: «La muerte de los clubes está en marcha».
Esto está lejos de ser un incidente aislado. Otros locales legendarios han cerrado en los últimos años: Cookies, King Kong Klub, Naherholung Sternchen, Rosi’s, Griessmuehle, Mensch Meier, Re:mise y Watergate. La pandemia de Covid-19 aceleró el declive al reducir drásticamente la afluencia. A esto se suma la creciente presión inmobiliaria, con alquileres que se han vuelto inasequibles en medio de la gentrificación de la ciudad.
Tras la caída del Muro de Berlín en 1989, la ciudad emergió como el epicentro mundial del techno y la vida nocturna, atrayendo multitudes de todo el mundo. Hoy, este patrimonio cultural pende de un hilo, amenazando la identidad festiva de Berlín.