Tras la agotadora venta inmediata de entradas para su concierto de regreso el 21 de marzo de 2026 en la Plaza Gwanghwamun de Seúl, BTS está impulsando un auge global de viajes, con un aumento del 17 por ciento en las solicitudes de visado filipinas a Corea del Sur. Críticos y expertos resaltan el potencial emocional y cultural del evento mientras el grupo promociona su nuevo álbum 'Arirang'.
El concierto al aire libre y gratuito, 'BTS Comeback Live: ARIRANG', que marca la primera actuación completa del septeto de K-pop tras el servicio militar obligatorio, vio desaparecer 15.000 entradas en cuestión de minutos tras la apertura de reservas el 23 de febrero, entre más de 100.000 usuarios simultáneos al mismo tiempo. La plaza Gwanghwamun de Seúl es el lugar elegido para este histórico evento. Los datos recientes revelan el atractivo internacional del evento: las solicitudes de visado filipinas aumentaron hasta un 17 por ciento en enero-febrero de 2026 —meses típicamente lentos—, con la embajadora surcoreana Lee Sang-hwa citando el concierto como la principal razón. La embajada anticipa 20.000 visitantes solo en febrero, frente a los habituales 13.000 en los dos primeros meses; el año pasado, más de 600.000 filipinos visitaron Corea del Sur, liderando las naciones de la ASEAN. El crítico de K-pop Leo Kang vincula la expectación a una predicción de 1903 de Homer B. Hulbert: 'Su horizonte puede estar ahora lamentablemente limitado, pero este poder latente y explosivo de la emoción llegará algún día a un mundo más amplio y asombrará a toda la humanidad'. Kang anticipa coreografías repetitivas para cautivar a audiencias globales, refiriéndose a eventos pasados como KCON 2016 en Francia, y elogia el liderazgo rítmico de J-Hope, fuerte en mercados norteamericanos según Forbes y Rolling Stone. De cara al espectáculo transmitido en directo por Netflix y la posterior gira mundial (34 ciudades, 79 conciertos a partir de abril en Seúl), la psicóloga de la profundidad Dra. Kim Hee Seon lo ve como una plataforma para la sanación emocional a través del movimiento compartido, elevando el poder conectivo del K-pop.