Casos de chikungunya se extienden por toda Cuba

El Ministerio de Salud Pública de Cuba reportó 20.062 casos confirmados de chikungunya hasta el 3 de noviembre, con otros 2.000 sospechosos de dengue. La enfermedad se concentra principalmente en las provincias occidentales y centrales, aunque las cifras oficiales parecen subestimar la magnitud real de la epidemia. Expertos atribuyen el rápido aumento a la baja inmunidad poblacional y a condiciones ambientales favorables para los mosquitos.

El 3 de noviembre, durante una conferencia de prensa, el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) de Cuba anunció que se habían diagnosticado 20.062 pacientes con chikungunya en hospitales y clínicas de todo el país, junto con 2.000 casos sospechosos de dengue. La prevalencia se centra en provincias como La Habana, Matanzas, Cienfuegos y Camagüey, según explicó la viceministra Carilda Peña.

Sin embargo, residentes como Mirna Betancourt, de Florida en Camagüey, cuestionan la precisión de estas estadísticas. “Al menos en mi cuadra, nadie ha ido al médico. ¿Para qué, si hasta a los niños los mandan a casa solo con instrucciones de descansar e hidratarse? Estoy segura de que, para fines estadísticos, aparecemos como un barrio ‘sano’, aunque ahora hay al menos un enfermo en cada hogar”, dijo Betancourt. Esta municipalidad fue epicentro de brotes de dengue en 2019 y de COVID-19 en 2021, donde las autoridades minimizaron la gravedad.

La doctora María Guadalupe Guzmán, del Instituto Pedro Kourí, atribuyó el aumento exponencial a que “el virus nunca había circulado en nuestro país con la intensidad actual. Eso significa que los niveles de inmunidad poblacional son bajos, lo que se convierte en un factor decisivo”. Admitió un subregistro de casos, enfatizando la importancia de medidas de autocuidado.

A fines de octubre, el primer secretario del Partido Comunista en Camagüey, Jorge Enrique Sutil Sarabia, inspeccionó municipios como Florida y Nuevitas, criticando la suciedad en escaleras de apartamentos como foco de cría de mosquitos Aedes aegypti, transmisor de ambas enfermedades. “Casi todas están sucias, y eso es responsabilidad de los residentes. Ahí comienza la higiene comunitaria. No podemos olvidar que la mayoría de los sitios de cría de mosquitos aún se encuentran dentro de los hogares”, declaró.

En el oriente, tras el huracán Melissa, Santiago de Cuba enfrenta escasez de agua —solo una vez cada 40 días— y acumulación de basura, lo que agrava el riesgo. Junto con La Habana, Villa Clara y Camagüey, representa dos tercios de los sitios de cría de mosquitos detectados. Activistas recolectan medicinas para áreas afectadas como el Valle de Cauto, donde la destrucción post-huracán complica la respuesta a la epidemia.

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