Más de 50.000 cubanos fueron hospitalizados a finales de noviembre de 2025 por infecciones arbovirales, incluyendo chikungunya, dengue y Zika. Esta enfermedad, antes desconocida para muchos, ahora domina las conversaciones diarias y refleja los desafíos sanitarios del país. Las autoridades han minimizado el problema, mientras los servicios básicos colapsan y facilitan la propagación del mosquito Aedes aegypti.
La palabra “chikungunya” ha pasado de ser un término exótico a un vocablo cotidiano en Cuba, encapsulando las dificultades del año 2025. Según reportes, más de 50.000 personas fueron internadas la semana pasada por infecciones arbovirales, que abarcan chikungunya, dengue y Zika. En provincias como Villa Clara, Camagüey y Holguín, los hospitales operan al límite de su capacidad, y médicos de familia admiten en privado que la situación está descontrolada.
Inicialmente, las autoridades subestimaron la presencia del virus, recurriendo a términos vagos como “transmisión autóctona”. Sin embargo, el deterioro epidemiológico se vincula directamente al colapso de servicios esenciales. La recolección de basura es irregular, acumulando montones de desechos que fomentan la reproducción de mosquitos. Los apagones obligan a abrir puertas y ventanas durante la noche, momento en que el Aedes aegypti es más activo. Además, el suministro de agua es infrecuente, sucia o de baja presión, lo que lleva a almacenarla en recipientes que se convierten en criaderos.
El programa antivectorial, que una vez incluyó fumigadores e inspectores masivos, desapareció durante años y solo recientemente se reactivó en una fracción limitada debido a la emergencia sanitaria. Historias personales ilustran la gravedad: un anciano pasó diez días con fiebre sin ser admitido por falta de camas; una madre pagó 1.200 pesos —un cuarto de su salario mensual— por fumigación privada ante la escasez de insecticidas estatales; un joven fuerte sufre dolores intensos como si sus huesos fueran metal oxidado. Las funerarias sobrecargadas circulan en rumores más rápido que los boletines oficiales del Ministerio de Público Salud.
Los síntomas comunes incluyen fiebre, erupciones, hinchazón en articulaciones y debilidad extrema, con pacientes postrados en cama o limitados a dietas líquidas. “Chikungunya” ya no requiere explicación; representa un país paralizado por un mosquito y sus consecuencias.