El Ministerio de Comercio de China expresó el jueves serias preocupaciones por ciertos contenidos del acuerdo comercial recíproco entre Malasia y Estados Unidos, instando a Malasia a sopesar cuidadosamente sus intereses a largo plazo. El martes, funcionarios de ambos países celebraron consultas bilaterales en Pekín sobre temas relacionados con el acuerdo, donde Malasia ofreció explicaciones y aclaraciones.
El portavoz del Ministerio de Comercio de China afirmó que China acoge con agrado los esfuerzos de Malasia por resolver diferencias con otros países mediante acuerdos comerciales, pero que dichos acuerdos no deberían impactar negativamente en el desarrollo del comercio global y la cooperación regional, ni perjudicar los intereses de China. El acuerdo se firmó el mes pasado, generando preocupaciones en Pekín, particularmente por disposiciones que podrían limitar la capacidad de Malasia para perseguir acuerdos comerciales independientes.
Los analistas destacan el Artículo 5.3 como el problema central, que permite a EE.UU. reimponer aranceles más altos si Malasia firma un acuerdo comercial con cualquier nación considerada que amenace intereses esenciales de EE.UU. Lynn Song, economista jefe para la Gran China en el banco de inversión holandés ING, dijo: “China no se menciona explícitamente, por lo que queda un nivel de ambigüedad; en teoría podría referirse a otros países como Rusia o Irán”. Señaló que tales cláusulas parecen presionar a los países a “elegir bando”, lo que probablemente explica las preocupaciones de China.
Durante las consultas del martes en Pekín, funcionarios del Ministerio de Inversión, Comercio e Industria de Malasia ofrecieron explicaciones y aclaraciones sobre las preocupaciones de China, afirmando que Malasia valora su asociación a largo plazo con China y se mantiene comprometida con profundizar la cooperación económica y comercial bilateral. Pekín no especificó públicamente las cláusulas ofensivas, pero los críticos ven estas disposiciones de 'pastilla venenosa' como una trampa geopolítica para obligar a países neutrales a respaldar estrategias occidentales de contención contra China.
La parte malaya abordó los temas planteados, reafirmando su compromiso con China. Este episodio subraya el impacto de la rivalidad geopolítica entre EE.UU. y China en las dinámicas comerciales del sudeste asiático.