Claudia Vásquez Aquino, artesana zapoteca de Oaxaca, realizó los bordados florales en el vestido marfil que Claudia Sheinbaum lució en su toma de protesta como presidenta el 1 de octubre de 2024. Trabajó junto a la diseñadora Olivia Trujillo para crear detalles únicos con flores de diversos colores y tamaños. Este proyecto resalta el empoderamiento de las artesanas indígenas en México.
El 1 de octubre de 2024, Claudia Sheinbaum asumió la presidencia de México vistiendo un elegante vestido marfil de corte princesa hasta la rodilla, adornado con bordados coloridos que simbolizan la colaboración entre artesanas. Claudia Vásquez Aquino, originaria de Santa María Xadani en el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, se encargó de estos bordados, trabajando de la mano con la diseñadora Olivia Trujillo. Vásquez eligió bordar la sección que más le gustaba, plasmando dibujos a mano de flores variadas que forman una enredadera, utilizando ganchillo con hilos de algodón. Este meticuloso proceso tomó varios días para lograr profundidad y textura en los diseños.
Vásquez Aquino, inmersa en el bordado desde niña gracias a su familia, opera en el taller Lari Guie’, donde se especializa en punto de cadenilla sobre telas de algodón o lino. Sus piezas son únicas, ya que diseña patrones personalizados. Está registrada en el programa Original del Gobierno de México, que promueve eventos como el Encuentro de Arte Textil Mexicano.
Antes de este vestido, Vásquez había creado dos sacos con flores en tonos rosados y violetas para Sheinbaum, durante su etapa como jefa de Gobierno de la Ciudad de México. La presidenta le dedicó una nota manuscrita: “Para la tocaya Claudia, una artesana extraordinaria. Sus manos brillaron en el mundo entero. Y brillan y seguirán brillando. Gracias, gracias, gracias”.
Este reconocimiento ha transformado la percepción de las mujeres zapotecas. Vásquez recordó: “No tienen ustedes idea lo significativo que resulta para cada artesana”. En su infancia, ocultaban prendas tradicionales como el huipil para evitar burlas en la ciudad, pero ahora todo ha cambiado: “Llegamos hasta ese extremo de quitarnos el huipil, ponernos una blusa casual o un pantalón… no queríamos llegar a la capital como viéndonos como una mujer indígena. Hoy todo cambió”. Su trabajo contribuyó a que Sheinbaum fuera destacada por su estilo en listas internacionales como la de The New York Times para 2025.