Las compras compulsivas alivian emociones temporalmente

Con el auge de Black Friday y Cyber Monday, las compras impulsivas se han convertido en una forma común de lidiar con ansiedad y depresión. Expertos advierten que esta práctica genera un placer efímero seguido de culpa y consecuencias financieras. Hasta el 7% de la población española sufre compras compulsivas, con un aumento del 20-30% en consultas psicológicas en los últimos tres años.

El fenómeno de las compras compulsivas ha cobrado fuerza en España, impulsado por eventos como Black Friday, que se extiende a un mes completo de ofertas, seguido de Cyber Monday y las compras navideñas. La facilidad del comercio online, disponible 24/7, permite adquisiciones desde el sofá, especialmente durante la noche debido a la 'procrastinación del bedtime', un retraso deliberado del sueño para tener tiempo personal, según explica Mariola Fernández, profesora de Psicología en la Universidad Europea. En ese tiempo, las personas navegan redes y tiendas en lugar de descansar.

En su primer año en España (2025), TikTok Shop reporta más de 12.000 tiendas activas, 15.000 sesiones mensuales de LIVE Shopping (unas 500 diarias) y un aumento cuádruple en ventas a través de vídeos cortos con enlaces comprables entre abril y septiembre. Lara Santos, una treintañera, confiesa llenar su carrito en Zara inspirada por la influencer Rocío Osorno, aunque acumula prendas sin usar del Black Friday anterior, reconociendo que no necesita la mitad de lo adquirido.

Un estudio sobre jóvenes universitarios vincula estas compras con impulsividad, déficits en regulación emocional y acumulación. 'La compra genera una expectativa de satisfacción, pero si es breve, lleva a nuevas compras', afirma Fernández, quien ve en objetos sin estrenar un signo de motivación emocional más que práctica. María Bernardo, psicóloga de Top Doctors, indica que esta adicción comportamental alivia ansiedad, depresión, baja autoestima y vacío, liberando dopamina para un placer momentáneo que el cerebro asocia con alivio, agravándose en épocas como Navidad.

El perfil típico es de mujeres de 25 a 45 años, urbanas, activas en redes sociales y con alta autoexigencia, aunque la brecha de género se reduce. Las plataformas exacerban el FOMO (miedo a perderse algo), activando el sistema de recompensa. Investigaciones, como una de 2012 en Open Journal of Psychiatry, sugieren intentos de reparar el estado de ánimo, pero sin efectos duraderos.

El impacto ambiental es notable: prendas con fibras mixtas son difíciles de reciclar y se envían a otros países, según Carolina Álvarez-Ossorio de Ecoalf. Paula González de Blue Bamboo promueve meditar en lugar de comprar, con retos gratuitos anti-Black Friday. Expertos como Víctor Amat comparan las compras con adicciones que evocan emociones infantiles, pero generan culpa posterior, según María Quevedo de Clínica RECAL.

Para frenar impulsos, recomiendan listas de compras, retrasar 48 horas, analizar adquisiciones pasadas, eliminar apps, revisar influencers, controlar finanzas, optar por actividades calmantes y buscar terapia si persiste el malestar.

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