Este mes en China, la gente ha hecho cola en las calles para instalar el agente de IA OpenClaw en sus ordenadores. Algunos viajaron desde otras ciudades, otros esperaron horas a que los ingenieros lo instalaran, y se expidieron "certificados de nacimiento" al instalarlo. El frenesí pone de manifiesto el entusiasmo por los agentes de IA.
En medio de las recientes advertencias del gobierno sobre los riesgos de seguridad, este mes la gente ha hecho cola en las calles de China para instalar OpenClaw, un agente de IA que va más allá de las herramientas de conversación al ejecutar tareas de forma autónoma. Con permisos del usuario, puede navegar por Internet, organizar archivos, enviar correos electrónicos, analizar datos o ejecutar código, como un incansable empleado digital.
Algunos viajaron desde otras ciudades y esperaron durante horas a que los ingenieros completaran las configuraciones, recibiendo "certificados de nacimiento" tras la instalación. Las extravagantes escenas señalan un momento crucial en la carrera mundial de la inteligencia artificial, mostrando el entusiasmo tecnológico junto con las estrategias corporativas y los riesgos de la fiebre del oro digital.