El sector de las criptomonedas ha entrado en una tendencia bajista tras un flash crash en octubre, con un valor de mercado total ahora por encima de 3,2 billones de dólares. Bitcoin, que domina más de la mitad del mercado, ha caído por debajo de 90.000 dólares desde un máximo superior a 126.000 dólares. Los inversores reciben consejos para prepararse para un posible mercado bajista.
El pesimismo crece en el espacio crypto tras el flash crash del 10 de octubre que desencadenó una amplia caída. La capitalización de mercado total se sitúa ligeramente por encima de 3,2 billones de dólares, reflejando una serie de caídas que han borrado una riqueza en papel significativa. Bitcoin, que representa más de la mitad del valor del sector, ha retrocedido bruscamente desde su reciente pico superior a 126.000 dólares, rompiendo la marca de los 100.000 dólares y cayendo por debajo de 90.000 dólares.
Las opiniones difieren sobre la trayectoria: algunos ven esto como el inicio de un mercado bajista o un prolongado invierno crypto, mientras que otros lo consideran una pausa temporal antes de más ganancias, respaldada por la creciente adopción de grandes instituciones financieras.
Para navegar una posible caída, emergen tres estrategias. Primero, reducir la exposición a altcoins, que abarcan desde las establecidas como Ethereum y Solana hasta monedas meme especulativas y tokens pequeños. Más de la mitad de las criptomonedas ya han fallado o están inactivas, lo que las hace vulnerables. Los expertos recomiendan detener nuevas compras en tokens no probados con una capitalización de mercado inferior a 5.000 millones de dólares y moderar las compras de grandes como Solana, Ethereum, XRP y Chainlink si se necesitan fondos pronto.
Segundo, asegurar ganancias de los fuertes performers mediante un desriesgo planificado, no ventas de pánico. Como dice un adagio, 'nadie se arruina tomando beneficios'. La historia de Bitcoin muestra caídas del 77% a más del 90% desde los picos, con recuperaciones que abarcan años, por lo que bloquear ganancias proporciona liquidez para oportunidades futuras.
Tercero, establecer reglas predefinidas ahora para evitar decisiones emocionales más tarde. Fijar un umbral de drawdown tolerable, como el 20% o 40%, a nivel de cartera para mantener la disciplina durante la contracción.