El segundo largometraje de Tonia Mishiali explora el vínculo entre una inmigrante senegalesa y una mujer chipriota en un centro de inmigración. La película compite por el Globo de Cristal en el Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary.
La historia sigue a Mariama, interpretada por Sokhna Diallo, y a Stella, encarnada por Elena Kallinikou. Mishiali se inspira en su propia experiencia infantil como refugiada tras la invasión turca de Chipre en 1974 para resaltar temas de resiliencia y maternidad. Mishiali señaló que quiso crear líneas argumentales paralelas que se desarrollaran de forma orgánica a medida que los personajes se conocen. Destacó la perspectiva positiva de los solicitantes de asilo africanos que conoció en Chipre a pesar de sus dificultades. La directora también aborda el patriarcado en la sociedad chipriota y centra su obra en la justicia social y los derechos de las mujeres. La producción cuenta con la participación de la compañía chipriota Bark Like a Cat Films, junto con coproductoras de Luxemburgo y Grecia.