La ministra egipcia de Desarrollo Local y Medio Ambiente, Manal Awad, presidió la primera reunión del consejo de la Fundación Bioenergía para el Desarrollo Sostenible para el ejercicio fiscal 2025-2026, centrada en escalar iniciativas de biogás a nivel nacional. La reunión aprobó los reglamentos internos de la fundación, su estructura administrativa, presupuesto y plan de trabajo futuro para promover el desarrollo sostenible y la eficiencia de recursos. Awad enfatizó la expansión de la tecnología de biogás para generar energía y electricidad mientras produce fertilizante orgánico, apoyando la agricultura sostenible, creando empleos y mitigando el impacto ambiental de los residuos.
Como parte de su estrategia para impulsar la economía verde, Egipto amplía proyectos de biogás para aprovechar mejor los residuos agrícolas y ganaderos. La ministra Manal Awad presidió la primera reunión del consejo de la fundación, donde los participantes discutieron la escalada nacional de estas iniciativas. Según un comunicado del ministerio, la sesión aprobó reglamentos internos, estructura administrativa, presupuesto y un plan de trabajo prospectivo, todo orientado al desarrollo sostenible y una mayor eficiencia de recursos. Awad destacó la importancia de ampliar la tecnología de biogás para producir energía y electricidad junto con fertilizante orgánico. Señaló que estos esfuerzos pueden ayudar a la agricultura sostenible, generar empleo y reducir los efectos ambientales de los residuos. La ministra abogó por una nueva unidad de biogás en el matadero del 15 de mayo en El Cairo, basándose en un modelo exitoso en Kafr Shokr, y extender unidades similares al Alto Egipto y Wadi El-Natrun. También enfatizó asegurar la longevidad de las unidades actuales mediante programas de mantenimiento rutinario, monitoreo operativo y estudios de viabilidad exhaustivos antes de nuevos lanzamientos. De junio a diciembre de 2025, la fundación instaló 1.932 unidades de biogás, produciendo unos 2,1 millones de metros cúbicos de gas al año —equivalente a unas 70.000 bombonas de GLP. Estas procesaron casi 53.000 toneladas de residuos animales y produjeron 84.000 metros cúbicos de fertilizante orgánico, beneficiando unas 7.000 acres de tierras de cultivo. Los proyectos ayudaron a unas 9.500 personas, fomentaron la creación de empleo y contribuyeron a establecer 31 startups de bioenergía, informó el ministerio.