La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció el 27 de febrero la aplicación provisional del acuerdo comercial UE-Mercosur, sin esperar la ratificación del Parlamento Europeo. Esta medida, bien recibida en Berlín, llega cuando Emmanuel Macron parece debilitado en el escenario europeo tras la fallida disolución de la Asamblea Nacional en junio de 2024. Destaca las tensiones franco-alemanas en medio del Salón de la Agricultura de París y antes de las elecciones municipales.
Emmanuel Macron, limitado por la impotencia nacional desde la disolución de la Asamblea Nacional en junio de 2024, es visto debilitado en Bruselas, semejante a un «pato cojo». El anuncio de Ursula von der Leyen el viernes 27 de febrero de la aplicación provisional del acuerdo comercial UE-Mercosur —eludiendo la ratificación del Parlamento Europeo— no podía haber llegado en peor momento para el presidente francés. La medida deleitó a Berlín pero dejó a Macron vulnerable a críticas en Francia, durante el Salón de la Agricultura, a menos de un mes de las elecciones municipales y a año y medio de la elección presidencial donde el Reagrupamiento Nacional lidera en las encuestas. nnEste desarrollo refleja un panorama europeo donde Francia parece marginada. Aunque Macron ha ganado batallas ideológicas sobre la soberanía europea, su posición actual está reducida. Los análisis apuntan a la necesidad de revivir el motor franco-alemán para reforzar el rol de Francia en la UE, evitando el desbordamiento de los desafíos domésticos al escenario continental.