El Parlamento Europeo expresa crecientes preocupaciones por las injerencias de EE.UU., incluidas sanciones contra figuras como Thierry Breton y el juez Nicolas Guillou. Una comisión especial dirigida por Nathalie Loiseau planea una sesión sobre el tema. En la Comisión Europea, Ursula von der Leyen parece mirar para otro lado.
Los europeos han pasado los últimos años armándose contra las operaciones de guerra híbrida rusas, pero ahora se encuentran desprevenidos ante presiones, intimidaciones y sanciones arbitrarias de Estados Unidos. Esto ha llevado a la creación de un comité especial en el Parlamento Europeo sobre el «escudo democrático», presidido por la eurodiputada centrista Nathalie Loiseau, que planea dedicar una próxima sesión a las injerencias de EE.UU. La doctrina de EE.UU. fue claramente expuesta en diciembre en la estrategia de seguridad nacional de Washington. Retrata a Europa como un rival, acusado de enfrentar un «borrado civilizatorio» debido a la inmigración, y promete apoyo a «partidos patrióticos» para fomentar la resistencia a la trayectoria actual del continente. La administración Trump ha puesto esto en práctica: un cable diplomático del 18 de febrero, revelado por Reuters, del secretario de Estado Marco Rubio proporciona instrucciones a sus servicios. Estas injerencias incluyen sanciones contra el excomisario europeo Thierry Breton y el juez francés Nicolas Guillou, así como provocaciones de diplomáticos estadounidenses. En la Comisión Europea, la presidenta Ursula von der Leyen hace la vista gorda ante estos problemas. El Parlamento, sin embargo, está preocupado por estas «presiones brutales», descritas por algunos como «terrorismo diplomático».