La Unión Europea enfrenta una creciente impopularidad en Francia, lo que podría convertir las elecciones presidenciales de 2027 en un voto a favor o en contra de Europa, según expone una columna de Le Monde firmada por Françoise Fressoz. Los partidos proeuropeos tienen dificultades para llegar a los votantes en medio de voces como las de Marine Le Pen y Jean-Luc Mélenchon. Solo el 38 por ciento de los franceses tiene una visión positiva de la UE, según una encuesta reciente.
Françoise Fressoz, editorialista de Le Monde, destaca en su columna que la impopularidad de la Unión Europea en Francia alimenta la política extremista. Esto podría convertir las elecciones presidenciales de 2027 en un referéndum sobre Europa, incluso cuando la necesidad de protección europea nunca ha sido mayor. Representantes de los partidos proeuropeos luchan por llegar al electorado popular, enfrentándose al poder de la tribuna de Marine Le Pen y Jean-Luc Mélenchon. Una parte de la derecha republicana cuestiona ahora la supremacía de ciertos tratados europeos sobre la ley nacional, a semejanza del Rassemblement national. Francia, miembro fundador de la UE, atraviesa una profunda crisis en este aspecto. Según la encuesta Eurobarómetro publicada el 4 de febrero, solo el 38 por ciento de los franceses mantiene una imagen positiva de la integración europea, y el 53 por ciento considera la pertenencia a la UE como «una buena cosa», frente a una media europea del 62 por ciento. La 17ª oleada del Barómetro de Confianza Política de OpinionWay muestra que solo el 9 por ciento de los encuestados franceses cree que se deberían otorgar más competencias a la UE para resolver los problemas de Francia. Esta tendencia de repliegue nacional es más pronunciada que en Italia, Alemania o el Reino Unido. Fressoz señala que algunos argumentos contra el euro han resultado infundados. Contrariamente a los temores de Philippe Séguin en 1992 durante el referéndum de Maastricht, la moneda única no anuló la política. De igual modo, Francia no se sometió al «ordoliberalismo alemán» criticado por Jean-Luc Mélenchon en 2005. El euro evitó devaluaciones humillantes del franco y permitió a Francia mantener un sistema social generoso y deficitario, único en Europa. En consecuencia, volver al franco ya no es una prioridad ni para el RN ni para La France insoumise.