La creciente polarización en la Asamblea Nacional francesa contrasta con la relativa calma observada en la sociedad, según politólogos. Un estudio reciente revela una 'fiebre parlamentaria' marcada por una retórica emocional desde 2017. Los investigadores cuestionan los mecanismos del sufragio universal que distorsionan la imagen del pueblo.
Desde la desaparición de mayorías estables y disciplinadas bajo la Quinta República, el panorama político francés ha estado marcado por una creciente amargura y furia. En la Asamblea Nacional, los insultos, las invectivas y los juicios por traición se multiplican en un hemiciclo cada vez más ruidoso, convirtiendo los debates en una escena de teatro bulevardier. Un informe publicado en enero de 2025 por el Observatoire du bien-être, afiliado al Centre for Economic Research and its Applications, llega a una conclusión alarmante. Los investigadores Yann Algan, Thomas Renault y Hugo Subtil analizaron aproximadamente 2 millones de discursos pronunciados en sesiones plenarias de 2007 a 2024, utilizando inteligencia artificial. Observan una 'fiebre parlamentaria' desde 2017, con la imposición de una retórica emocional, particularmente la de la ira. Los aplausos entusiastas y las desaprobaciones ruidosas se han triplicado entre 2017 y 2024, mientras que la fragmentación ideológica ha aumentado vertiginosamente. El índice de polarización en 2024 es seis veces superior al de 2007, convirtiendo a la Asamblea en un verdadero escenario de espectáculo. Este contraste con la relativa calma de la población, señalada por las ciencias sociales, plantea la cuestión de los mecanismos mediante los cuales el sufragio universal genera una imagen tan distorsionada del pueblo.