En Lyon, diputados y senadores intervienen activamente en la carrera por la alcaldía de marzo de 2026, difuminando las líneas entre mandatos nacionales y campaña local. Los legisladores de izquierda se movilizan para contrarrestar al candidato Jean-Michel Aulas y apuntalar la imagen deteriorada del alcalde saliente Grégory Doucet. A la derecha, el senador Étienne Blanc siembra discordia.
Las elecciones municipales de Lyon de marzo de 2026 presencian una implicación sin precedentes de parlamentarios, con superposiciones crecientes entre sus roles nacionales y la campaña local. Por ejemplo, el 11 de diciembre, durante un debate en la Asamblea Nacional sobre controles de alquileres, el diputado ecologista Boris Tavernier de la 2.ª circunscripción del Ródano apuntó abiertamente a Jean-Michel Aulas. Él declaró: «La forma más efectiva de destruir una ciudad podría ser elegir a un candidato millonario que prefiere satisfacer a los lobbies de múltiples propietarios inmobiliarios».
Aulas, empresario con una fortuna superior a 400 millones de euros y exdirector general de Cegid, se opuso a la medida en una asamblea de la Unión Nacional de Propietarios Inmobiliarios. Aliado con Los Republicanos, Renaissance, Horizons y el Movimiento Democrático, representa una visión liberal que los ecologistas desafían. Los diputados y senadores de izquierda se movilizan para frenar su ascenso y compensar la imagen dañada del alcalde ecologista saliente Grégory Doucet.
A la derecha, el senador Étienne Blanc siembra discordia en su campo, complicando las alianzas. Esta interferencia parlamentaria destaca cómo las apuestas locales se amplifican por los debates nacionales sobre vivienda y planificación urbana.