El exempresario Jean-Michel Aulas, candidato a alcalde de Lyon, presentó a principios de enero un plan para un megatúnel de 8 kilómetros que alivie la congestión en el túnel de Fourvière. Esta propuesta, destinada a facilitar el tráfico de coches, divide profundamente la campaña electoral, enfrentando pragmatismo contra acusaciones de intereses personales. Los críticos argumentan que prioriza ganancias privadas sobre opciones de transporte alternativas.
La campaña para las elecciones municipales de Lyon está profundamente dividida por la propuesta de megatúnel de Jean-Michel Aulas. Candidato a alcalde, el exdirigente empresarial anunció a principios de enero planes para una ruta subterránea de 8 kilómetros que conecta Tassin-la-Demi-Lune, en el noroeste del área metropolitana, con Saint-Fons, en el sureste. El objetivo es abordar los problemas continuos de tráfico en el túnel de Fourvière, que maneja 110.000 vehículos diarios, incluidos el 15 % en tránsito. Esta iniciativa forma parte de una fuerte crítica a la actual administración liderada por ecologistas en Lyon. Aulas lanzó su candidatura destacando los atascos causados por obras viales. Argumenta que el megatúnel mejoraría el flujo de coches en una ciudad donde los vehículos siguen siendo vitales. Su aliada Véronique Sarselli, candidata de Les Républicains para la Métropole de Lyon y alcaldesa de Sainte-Foy-lès-Lyon, respaldó este enfoque en una conferencia sobre transporte el 19 de enero. «El coche no desaparecerá con un movimiento de varita mágica», declaró. Sin embargo, los opositores ven el plan como emblemático de intereses empresariales egoístas, acusándolo de favorecer soluciones automovilísticas sobre otros modos de transporte. Esta controversia destaca dos visiones opuestas para el desarrollo urbano de Lyon, entre la expansión vial y la transición ecológica.