Las elecciones municipales de París, previstas para el 15 y 22 de marzo de 2026, introducen un nuevo sistema de votación que rompe con la tradición. Adoptada en 2025 a instancias de Rachida Dati, la reforma permite a los votantes emitir papeletas separadas para su arrondissement y el ayuntamiento central. Este cambio, en medio de las otras peculiaridades de la capital, abre perspectivas inesperadas en la carrera por el Ayuntamiento.
Las elecciones municipales parisinas han estado marcadas durante mucho tiempo por peculiaridades. Establecidas hace menos de cincuenta años, en 1977, hacen que el alcalde sea responsable tanto de una ciudad como de un departamento, con competencias entrelazadas con las de la región para el transporte y del Estado para la seguridad. Entre las aproximadamente 35.000 elecciones simultáneas en toda Francia, la de París destaca particularmente para la votación de 2026.
La principal innovación radica en el método de votación, reformado en 2025 mediante una enmienda a la ley de 1982 aplicable a París, Lyon y Marsella. Gracias al intenso lobby de Rachida Dati, alcaldesa de Los Republicanos del 7.º arrondissement, los legisladores adoptaron este cambio para facilitar su posible ascenso al ayuntamiento central. Anteriormente, los votantes elegían concejales de arrondissement que luego escogían al alcalde. Ahora, votarán dos veces: una para su arrondissement y otra para el Ayuntamiento. Esto marca un precedente, ya que en la única elección anterior a la reforma en 1977, los ayuntamientos de arrondissement no existían.
Esta separación rompe la interdependencia entre las baronías locales y la oficina del alcalde central. Por ejemplo, en el 15.º arrondissement, Philippe Goujon (LR), decano del Consejo de París, gobierna desde 2008 un territorio más poblado que Le Havre. En el pasado, los candidatos a alcalde central tenían que cortejar a estos funcionarios locales para obtener apoyo; ahora, esa dinámica se ha roto, haciendo la elección más abierta e impredecible.