En Haut-Rhin, los responsables locales instan a los propietarios de grandes parcelas a construir viviendas en sus jardines traseros para hacer frente a la escasez de vivienda. En Ribeauvillé, los jubilados Alfred y Monique Cichon recibieron una carta en octubre invitándolos a considerar esta opción. La iniciativa refleja un contexto más amplio en el que la crisis de la vivienda ocupa un lugar central en los debates electorales locales.
La crisis de la vivienda pesa mucho en las elecciones municipales de Francia de 2026, especialmente en zonas turísticas como Alsacia. En Haut-Rhin, los responsables de la región vitivinícola alsaciana, en el corazón de la ruta del vino, animan a los propietarios de grandes parcelas a dividir sus terrenos o convertir edificios vacíos. Esto busca contrarrestar el aumento de precios y la escasez de vivienda.
En Ribeauvillé, un pintoresco municipio, Alfred Cichon, de 74 años, y su esposa Monique, de 75, recibieron una carta estándar en octubre firmada por sus responsables locales. El correo les invita a reunirse con profesionales de la arquitectura y la planificación urbana para « construir una nueva vivienda en [su] jardín (para ellos mismos, un familiar o para alquilar) » y explorar « todo el potencial de [su] propiedad ». La pareja, propietaria de una casa de cinco habitaciones con un jardín de 2.200 metros cuadrados, ya estaba considerando mudarse a una vivienda más adaptada a su edad.
« La parcela tiene 2.200 metros cuadrados, hay demasiado que mantener », dice el señor Cichon. « Habíamos empezado a buscar apartamentos en los últimos meses », añade la señora Cichon. Tras reunirse con un arquitecto, planean construir una casa de una planta de 100 metros cuadrados con garaje en parte del terreno, sin sótano, y vender su vivienda actual con 1.500 metros cuadrados de jardín. Aunque las finanzas del proyecto son inciertas, los altos valores inmobiliarios en esta zona turística podrían permitirles financiar la construcción recuperando fondos.
Esta iniciativa pone de relieve desafíos más amplios para los responsables locales, como en Biarritz donde la alcaldesa Maider Arosteguy (Los Republicanos) es interrogada diariamente sobre las necesidades urgentes de vivienda, en medio de un aumento de residencias secundarias y recursos habituales contra nuevos desarrollos. En esta localidad de 25.000 habitantes donde más del 40 % de las viviendas son secundarias, la tasa de vivienda social es solo del 11 % frente a un objetivo del 25 %.