El primer ministro Sébastien Lecornu anunció un plan de relanzamiento de la vivienda que busca construir 2 millones de viviendas para 2030, o 400.000 al año. Esto marca un cambio doctrinal tras tres años de inacción en medio de la crisis de vivienda en Francia. El anuncio se hizo desde Rosny-sous-Bois, en Seine-Saint-Denis, destacando la urgencia del problema para los ciudadanos franceses.
El viernes 23 de enero, el gobierno francés presentó un ambicioso plan para revitalizar la construcción de viviendas, ante una crisis que pesa fuertemente en las preocupaciones de los ciudadanos. El primer ministro Sébastien Lecornu estableció el objetivo de 2 millones de viviendas para 2030, a un ritmo de 400.000 por año, durante una visita a Rosny-sous-Bois, en Seine-Saint-Denis. Este anuncio llega después de más de tres años de descenso en la construcción, listas de espera interminables para la vivienda social y escasez en el mercado de alquiler privado. Lecornu describió la vivienda como «una de las principales preocupaciones de los franceses» y una de las «urgencias mayores del país» que no pueden esperar al debate presidencial de 2027. El acto tuvo lugar poco después de que el primer ministro superase dos mociones de censura relacionadas con el uso del artículo 49.3 para aprobar el presupuesto de 2026. Para resaltar la importancia de la movilización, Lecornu estuvo acompañado de cinco ministros: Vincent Jeanbrun, responsable de vivienda; Roland Lescure, economía y finanzas; Françoise Gatel, planificación territorial y descentralización; Serge Papin, pymes; y Maud Bregeon, portavoz del gobierno. El plan pretende invertir la tendencia y restaurar la confianza en el sector de la edificación, que ha aguardado durante mucho tiempo un giro de este tipo.