La democracia francesa parece mal preparada para un posible asalto al poder de la extrema derecha, según un nuevo libro que critica al Conseil d’État y al Conseil constitutionnel. Los autores Stéphanie Hennette-Vauchez y Antoine Vauchez denuncian la creciente complacencia de estas instituciones con el ejecutivo. Advieren de un preocupante deslizamiento en los últimos veinte años, en detrimento de las libertades públicas.
En su libro Des juges bien trop sages (Seuil, 344 páginas, 23 euros), la especialista en derecho público Stéphanie Hennette-Vauchez y el sociólogo Antoine Vauchez plantean una pregunta crítica: ¿pueden los ciudadanos franceses confiar en el Conseil constitutionnel y el Conseil d’État para salvaguardar el estado de derecho y las libertades fundamentales frente a un gobierno de extrema derecha? Su respuesta es pesimista.
Los autores demuestran que estas dos instituciones, con sede en el Palais-Royal, no esperaron a una amenaza extremista para adoptar una postura complaciente. Desde finales de los años 80, tras un impulso inicial por las libertades públicas bajo el gobierno de izquierda, se han desviado de su misión fundacional. «¿Qué ha pasado para que nuestros jueces se olviden tanto de nuestros derechos y libertades?», preguntan en la introducción.
En su opinión, los jueces administrativos y constitucionales han sido atraídos —y han atraído ellos mismos al Estado— hacia programas de reforma convertidos en palabras de orden legislativas y regulatorias. Esto ha relegado la defensa de las libertades al segundo plano. Una porosidad entre los miembros de los consejos y la alta función pública francesa facilita esta alineación, con intercambios constantes alentados. El objetivo compartido: evitar obstaculizar en exceso al Estado.
Esta evaluación llega en un momento en que las fuerzas reaccionarias avanzan hacia el poder en toda Europa. Los autores enfatizan que este hábito de ceder a las demandas del ejecutivo deja a la República expuesta a posibles asaltos de la extrema derecha.