El tema del control de la plantilla del sector público resurge durante la revisión del presupuesto de 2026. El Senado revivió el principio de no reemplazar a uno de cada dos funcionarios que se jubilan, una medida iniciada bajo Nicolas Sarkozy. Este debate de larga data sobre el número de funcionarios en Francia abarca eras políticas.
La revisión del presupuesto de 2026 por parte del Senado el 6 de diciembre de 2025 reavivó un debate recurrente francés: ¿hay demasiados funcionarios? Los senadores propusieron restablecer la regla de no reemplazar a uno de cada dos empleados estatales que se jubilan, una política implementada durante la presidencia de Nicolas Sarkozy (2007-2012). Sin embargo, esta medida fracasó, ya que el gobierno Lecornu invocó el artículo 49.3 de la Constitución para aprobar el proyecto de ley de presupuestos. Esta preocupación se remonta a siglos atrás. En 1793, Louis Antoine de Saint-Just, figura clave de la Revolución, denunció la proliferación de '20.000 sots' empleados por el gobierno, acusándolos de pereza y de corromper la República. Instó a la Convención a 'diminuer partout le nombre des agents'—reducir el número de agentes en todas partes—. A principios del siglo XX, Georges Clemenceau bromeó sobre la fertilidad de Francia: 'La France est un pays extrêmement fertile, on y plante des fonctionnaires, et il y pousse des impôts'—Francia es un país extremadamente fértil; se plantan funcionarios y crecen impuestos—. Décadas después, en 1996, el primer ministro Alain Juppé criticó la 'mauvaise graisse'—mala grasa—del servicio público, destacando los costos de la nómina del Estado. Estos argumentos, que mezclan política y economía, resaltan una obsesión persistente en la historia francesa por contener el gasto del sector público.