El Senado francés aprobó el lunes 15 de diciembre una versión revisada del proyecto de ley de finanzas de 2026, por 187 votos contra 109. Esta versión, que prioriza los recortes de gasto sobre los aumentos de impuestos, servirá de base para las discusiones en la comisión mixta el viernes. Las negociaciones parecen complicadas ante las divergencias entre las dos cámaras.
Tras alrededor de veinte días de intensos debates, el Senado, dominado por una mayoría de centro-derecha, aprobó el proyecto de ley de finanzas (PLF) de 2026 en primera lectura. Esta versión revisada difiere significativamente de la propuesta del Gobierno, optando por recortes presupuestarios en lugar de nuevos aumentos de impuestos. La senadora LR de Hauts-de-Seine Christine Lavarde defendió esta elección: «No pensemos que nuestra incapacidad para reformar encontrará su solución en un aumento infinito de los ingresos. Las empresas o los ultrarricos no pueden financiar nuestra mala gestión colectiva. Ser responsables significa reformar en lugar de gravar». Describió el proyecto inicial del Gobierno como «ni responsable ni fiable».
La Asamblea Nacional no habiendo logrado ponerse de acuerdo sobre un texto a finales de noviembre, la versión del Senado servirá de base para las discusiones en la comisión parlamentaria mixta (CMP), prevista para el viernes 19 de diciembre, con siete diputados y siete senadores. Si se alcanza un acuerdo, el texto se someterá a votación en ambas cámaras la semana siguiente para su adopción definitiva. De lo contrario, los debates podrían prolongarse hasta enero, lo que requeriría una ley especial para garantizar la continuidad del Estado.
El primer ministro Sébastien Lecornu confía en un compromiso sin recurrir al artículo 49.3, pese a carecer de mayoría absoluta en la Asamblea. La portavoz del Gobierno, Maud Bregeon, calificó esta semana de «la más dura» desde que comenzó el examen. La ministra de Cuentas Públicas, Amélie de Montchalin, subrayó la urgencia: «El presupuesto es una emergencia», y llamó al «compromiso».
El Gobierno aspira a un déficit público inferior al 5 % del PIB en 2026, pero la versión del Senado lo eleva al 5,3 %, partiendo del 5,4 % en 2025. El ministro de Economía, Roland Lescure, juzgó esta cifra «inaceptable» e instó a la derecha del Senado a hacer concesiones. El Senado rechazó medidas como el recargo sobre los beneficios de las grandes empresas, previsto para recaudar 4.000 millones de euros. Christine Lavarde advirtió: «No podemos prestar nuestros votos a una CMP que aumente la presión fiscal».
Los socialistas, por boca de Patrick Kanner, lamentan que la derecha haya «lavado a presión» las aportaciones de la Asamblea, complicando el acuerdo. Un negociador del PS es menos pesimista: «Si el compromiso es posible, debe producirse ahora». Figuras como Elisabeth Borne y el presidente del Senado, Gérard Larcher, abogan por el 49.3, pero el Gobierno lo descarta, mientras Olivier Faure advierte de una moción de censura inmediata sin un compromiso previo.