En una tribuna en Le Monde, Bruno Retailleau, presidente de Los Républicains, lamenta el deterioro del orden internacional posterior a 1945 en medio de las recientes crisis en Venezuela, Irán y Groenlandia. Critica la respuesta pasiva y contradictoria de Francia ante la detención de Nicolás Maduro y urge una revisión completa de las políticas internas y exteriores de los últimos cincuenta años.
Los primeros días de 2026 han estado marcados por eventos que desafían las nociones de soberanía, según Bruno Retailleau. En Venezuela, Francia ha sido un espectador pasivo y contradictorio ante la detención de Nicolás Maduro, condenando la injerencia estadounidense mientras tolera la de narcoestados que envenenan las sociedades europeas. Retailleau señala que Maduro carecía de inmunidad diplomática, no reconocido internacionalmente tras los fraudes electorales de 2018 y 2024, y se enfrentaba a una orden de arresto por narcotráfico patrocinado por el Estado, corrupción y crimen organizado. El líder de Los Républicains invoca el legado gaullista, definiendo la soberanía como «el pueblo ejerciendo su soberanía sin obstáculos», ligada a la democracia y a un alto respeto por la humanidad. Argumenta que el derecho internacional no debe proteger a los dictadores de su pueblo sino fomentar la cooperación entre estados soberanos. Estas crisis destacan la inadequación de los actuales marcos legales nacionales, europeos e internacionales en un mundo brutal. Retailleau urge a Francia a recuperar una voz libre, coherente e intransigente en el escenario mundial, cuestionando las renuncias de los últimos cincuenta años. Los episodios venezolano, iraní y de Groenlandia exponen las debilidades y contradicciones francesas, confrontando a la nación con su destino y valores.