El columnista Thiago Amparo argumenta que, a pesar de las violaciones de derechos humanos de Nicolás Maduro, la ilegalidad de la intervención de EE. UU. en Venezuela socava la seguridad global al pasar por alto el derecho internacional. Advierte de los riesgos de ignorar normas como la integridad territorial y la inmunidad de jefes de Estado. La opinión destaca la hipocresía de EE. UU. en casos similares.
En una columna publicada en Folha de S.Paulo el 7 de enero de 2026, el abogado y profesor Thiago Amparo cuestiona la relevancia del derecho internacional en medio de la acción ilegal de EE. UU. en Venezuela. «No es necesario gustar de Maduro ni de las graves violaciones de derechos humanos que perpetró en su país para sostener que la ilegalidad de la acción de EE. UU. en Venezuela hace el mundo menos seguro», escribe Amparo. Amparo ilustra su argumento con escenarios hipotéticos: la invasión estadounidense de Groenlandia por razones de seguridad, la captura de Volodímir Zelenski por Vladímir Putin, el control chino sobre Taiwán o la intervención francesa en la Amazonía Legal para combatir el narcotráfico. Estos ejemplos enfatizan principios como la prohibición del uso de la fuerza, salvo en legítima defensa o con aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU. El autor critica el desprecio por el derecho internacional, que, dice, beneficia a los más fuertes y evita la «ley del más fuerte». Señala contradicciones de EE. UU.: bajo Joe Biden, otorgaron inmunidad al dictador saudí acusado de ordenar el asesinato de un periodista; bajo Donald Trump, perdonaron al expresidente de Honduras por narcotráfico el mes anterior. Amparo concluye que el imperialismo persiste en las Américas, describiéndolo como control económico y territorial extractivo en beneficio propio. El texto refuerza que, aunque ineficaz en crisis, el derecho internacional aún distingue acciones legítimas de abusos, promovido por los Estados que lo crearon.