Tras la redada militar estadounidense del 3 de enero de 2026 que capturó al presidente venezolano Nicolás Maduro por cargos de drogas, funcionarios estadounidenses de ambos partidos han expresado importantes preocupaciones sobre la legalidad, constitucionalidad y alineación de la operación con los principios de la política exterior de EE.UU., desatando un intenso debate.
La redada, detallada en coberturas previas como Operación Resolución Absoluta, involucró a fuerzas especiales estadounidenses que capturaron a Maduro y a su esposa Cilia Flores en Caracas sin fatalities. Maduro fue trasladado en avión a Nueva York para enfrentar cargos de narco-terrorismo y relacionados, mientras el presidente Trump anunciaba la administración estadounidense de Venezuela a la espera de una transición, evocando una Doctrina Monroe actualizada.
Las respuestas republicanas fueron mixtas a pesar de los amplios elogios por la contundencia de la acción. El representante Thomas Massie (R-KY) pidió aprobación congressional antes de compromisos, cuestionando paralelismos con resultados inestables en Irak y Libia. La representante Marjorie Taylor Greene (R-GA) la denunció en X como una violación de 'America First' al alimentar guerras extranjeras. El senador Rand Paul (R-KY) citó el exceso ejecutivo en poderes de guerra, mientras los senadores Lisa Murkowski y Dan Sullivan (R-AK) invocaron riesgos de intervenciones pasadas como Panamá en 1989 e Irak en 2003.
Los demócratas ofrecieron una condena casi unánime. El líder minoritario del Senado Chuck Schumer (D-NY) acusó a Trump de retractarse de promesas de no cambio de régimen. El senador Adam Schiff (D-CA) advirtió de caos regional, el senador Bernie Sanders (I-VT) la calificó de 'imperialismo' similar a las acciones de Rusia en Ucrania, y la representante Alexandria Ocasio-Cortez (D-NY) la llamó una distracción de prioridades domésticas como la salud, refiriéndose al perdón de Trump al ex presidente hondureño Juan Orlando Hernández por cargos de drogas. El alcalde de Nueva York Zohran Mamdani instó directamente a Trump a detenerla.
La medida desafía a los partidarios de MAGA, chocando con la retórica no intervencionista de Trump; la analista Mara Liasson destacó tensiones con el vicepresidente JD Vance, veterano de Irak escéptico de enredos. La vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez se negó a cooperar, exigiendo la liberación de Maduro como líder legítimo. Las condenas regionales persisten, planteando dudas sobre la sostenibilidad ante los elementos militares y criminales de Venezuela.