El presidente cubano Miguel Díaz-Canel rechazó las declaraciones de Estados Unidos contra Cuba tras la operación que resultó en la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, en la que murieron 32 cubanos. Cubanos en varias provincias demostraron su apoyo a Venezuela, denunciando la agresión estadounidense. Cuba declaró duelo nacional por las víctimas.
El 3 de enero de 2026, fuerzas estadounidenses llevaron a cabo una operación en Venezuela para capturar al presidente Nicolás Maduro, resultando en la muerte de 32 cubanos que proporcionaban asistencia militar, específicamente en la protección de líderes venezolanos. Según reportes, los cubanos estaban en suelo venezolano no solo para programas de alfabetización, médicos o deportivos, sino también para apoyo militar, una práctica que se intensificó tras el fallido golpe de 2002 contra Hugo Chávez.
El presidente Díaz-Canel condenó las 'declaraciones inmorales' del gobierno de EE.UU. contra Cuba y reafirmó la disposición del país para defenderse. En un discurso, proclamó que derramaría su sangre por Maduro, aunque el gobierno venezolano guardó silencio inicial sobre las bajas, reportando eventualmente 24 muertes en total, ocho menos que las cubanas reportadas.
Cubanos en varias provincias continuaron manifestaciones de apoyo a Venezuela, denunciando la agresión estadounidense y el secuestro de Maduro. La operación estadounidense no sufrió bajas, mientras que el lado opuesto superó las 50 víctimas, según fuentes. Cuba decretó duelo nacional y habló de heroísmo, contrastando con críticas sobre el sacrificio en vano.
La presidenta interina venezolana Delcy Rodríguez prometió una investigación exhaustiva sobre los eventos del 3 de enero. La situación evoca incidentes pasados, como la intervención en Granada en 1983, donde cubanos fueron atrapados en confrontaciones. No se reportan contradicciones directas en las fuentes principales, aunque cifras de bajas varían ligeramente entre reportes cubanos y venezolanos.