Miles de venezolanos en el extranjero se reunieron el 3 de enero de 2026 para protestar tras la captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos, quien fue trasladado a Nueva York para enfrentar cargos de narcotráfico y terrorismo. Mientras tanto, en Caracas, grupos chavistas salieron a las calles exigiendo su regreso. El presidente Donald Trump anunció que Estados Unidos asumirá el control temporal hasta una transición pacífica.
El 3 de enero de 2026, la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores por fuerzas estadounidenses durante una intervención en la madrugada generó reacciones inmediatas en el mundo. Maduro fue trasladado a Nueva York, donde comparecerá ante un tribunal federal por cargos de narcotráfico y terrorismo, según informó el presidente Donald Trump. Este último indicó que Estados Unidos mantendrá el control en Venezuela hasta concretar una "transición pacífica", y designó a Delcy Rodríguez, vicepresidenta venezolana, como interlocutora con su administración.
En respuesta, miles de venezolanos residentes en el extranjero se manifestaron en ciudades de América y Europa. En Madrid, Miami, Bogotá y otras urbes, los participantes portaron banderas tricolores, camisetas de la selección nacional y pancartas con consignas políticas. En Miami, donde reside una gran comunidad venezolana, las concentraciones incluyeron a ciudadanos cubanos y nicaragüenses, con expresiones de confusión sobre el rol de Delcy Rodríguez. Algunos entonaron el himno nacional y realizaron actos simbólicos.
En América Latina, cientos se reunieron en la Plaza de Bolívar de Bogotá, en el Obelisco de Buenos Aires —donde organizaciones pidieron una transición política— y en Panamá, La Paz y Santa Cruz. En Chile, grupos se congregaron en el Parque Almagro y cerca de la Estación Central en Santiago, con banderas y mensajes sobre el futuro de Venezuela.
En contraste, en Caracas, adherentes al chavismo protestaron en el centro de la ciudad, cerca del Palacio de Miraflores, portando imágenes de Maduro y Hugo Chávez. La alcaldesa Carmen Meléndez declaró al canal estatal Venezolana de Televisión que los manifestantes exigen "una fe de vida" y el retorno de Maduro, calificando la intervención estadounidense como un ataque "hostil". El oficialismo anunció que las movilizaciones continuarán de forma permanente.
Las diligencias continúan, con incertidumbre sobre el curso político en Venezuela.