Las fuerzas armadas de Estados Unidos llevaron a cabo una operación militar quirúrgica para capturar a Nicolás Maduro, resultando en su extracción junto a su esposa y el inicio de una transición política en Venezuela. La incursión causó al menos 80 muertes, incluyendo a una colombiana, y generó tensiones internacionales, con Colombia rechazando el uso de la fuerza. Delcy Rodríguez asumió la presidencia interina bajo un plan respaldado por Washington.
La operación de extracción de Nicolás Maduro, descrita como un golpe quirúrgico por especialistas, comenzó meses atrás en julio de 2025 con la llegada de agentes encubiertos de la CIA. Estos infiltraron el anillo de seguridad del presidente venezolano, su círculo cercano y el alto gobierno, combinando espionaje tradicional con tecnología avanzada y estrategia militar. El ataque incluyó bombardeos en zonas como el municipio de El Hatillo en el estado Miranda, donde un misil impactó una vivienda residencial cerca de antenas de telecomunicaciones, causando daños colaterales.
El saldo reportado asciende a 80 fallecidos, entre civiles y miembros de las fuerzas de seguridad venezolanas. Entre las víctimas se encuentra Yohana Rodríguez Sierra, una comerciante colombiana de 45 años oriunda de Cartagena, la primera ciudadana de ese país identificada en el incidente. Maduro y su esposa fueron capturados en la operación, lo que el presidente Donald Trump denomina 'la transición'.
Inmediatamente después, la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió la presidencia en calidad de encargada, designada por la Sala Constitucional del Tribunal Superior de Justicia. Se calcula que seguirá el plan trazado por EE.UU., pese a posibles renuncias o resistencias de fuerzas radicales maduristas. Trump ha restado protagonismo a la líder opositora María Corina Machado en esta etapa, lo que genera debate sobre el rol de la oposición en un proceso impulsado por millones de venezolanos, incluyendo una diáspora de 7 millones.
En el ámbito internacional, Colombia, a través de su representante permanente ante la ONU, Leonor Zalabata, rechazó el uso de la fuerza por parte de EE.UU. como una violación flagrante del derecho internacional humanitario y la soberanía venezolana. Zalabata enfatizó que el empleo de la fuerza solo es justificable en legítima defensa o con autorización del Consejo de Seguridad bajo el Capítulo VII, y exhortó a priorizar canales diplomáticos. Colombia se comprometió a apoyar a posibles flujos masivos de migrantes venezolanos ante la incertidumbre.
Las tensiones escalaron cuando Trump, desde el Air Force One, calificó al presidente colombiano Gustavo Petro como 'un hombre enfermo que no durará mucho' y lo acusó de operar 'molinos y fábricas para hacer cocaína'. Ante preguntas sobre una posible operación en Colombia, respondió ambiguamente: 'Eso suena bien para mí'. Petro replicó en X: 'Deje de calumniarme, señor Trump. Así no se amenaza a un presidente latinoamericano surgido de la lucha armada y después de la lucha por la paz del pueblo de Colombia'.
El evento marca el fin de 27 años de gobierno de izquierda en Venezuela, con potencial para una transición democrática, pero enfrenta desafíos en seguridad, donde el régimen permitió redes criminales como ELN y Tren de Aragua, y en economía, con reservas de petróleo subutilizadas de 303.000 millones de barriles y una inflación del 556%. Para Colombia, surge una oportunidad de colaborar en la recuperación regional.