El Gobierno español ha elevado su rechazo a la operación militar ordenada por Donald Trump para capturar a Nicolás Maduro y su esposa en Venezuela al Consejo de Seguridad de la ONU, calificándola de precedente peligroso para la paz internacional. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha liderado la posición de la UE contra esta acción, que considera contraria al derecho internacional. Pedro Sánchez, por su parte, no asistirá a la Pascua Militar con el Rey para acudir a una cumbre europea en París.
La intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, ordenada por Donald Trump para capturar al presidente Nicolás Maduro y a su esposa, así como para tomar control de los recursos naturales del país, ha generado una fuerte reacción en España. El sábado pasado, el mundo expresó estupefacción por esta acción, que el Gobierno español ha calificado de violación a la soberanía venezolana.
El domingo, Pedro Sánchez intervino en tres documentos divergentes sobre la crisis en Venezuela, imponiendo su sello en varios párrafos. El lunes, decidió no acompañar al Rey Felipe VI en la Pascua Militar, un acto solemne tradicional donde los presidentes de Gobierno suelen asistir para respetar el protagonismo del Monarca junto al Ejército. En su lugar, Sánchez acudirá a una cumbre europea en París, tras no lograr imponer una línea más dura contra Trump en la UE. El Gobierno admite que buscó un comunicado más crítico con EE.UU., pero se conforma con haber dejado su impronta en algunos textos.
En el Consejo de Seguridad de la ONU, el representante español Héctor Gómez, exministro de Industria, intervino en una sesión especial en Nueva York. Sin mencionar directamente a Estados Unidos, Gómez subrayó que la intervención constituye “un precedente muy problemático para la paz y seguridad regionales”, recordó que los recursos naturales de Venezuela son parte de su soberanía y que la lucha contra el crimen organizado debe basarse en la cooperación internacional. España no reconoció la victoria electoral de Maduro en julio pasado, protegió a opositores perseguidos y condenó violaciones de derechos humanos en el país, pero insiste en que el respeto a estos principios no puede imponerse por la violencia, sino mediante diálogo entre venezolanos. “La fuerza jamás trae más democracia”, concluyó Gómez.
El ministro Albares, en declaraciones a la Cadena Ser, describió la operación como “peligrosísimo precedente para el futuro” y “claramente contraria al derecho internacional”. Aseguró que España lidera la posición de la UE y América Latina, atribuyendo a sus gestiones el comunicado de 26 de los 27 miembros comunitarios (excepto Hungría) del domingo. Albares llamó al diálogo para una salida pacífica y enfatizó que el mundo vive “un momento histórico de gravedad máxima”, urgiendo un “rearme moral” en defensa del orden internacional basado en reglas. España mantendrá interlocución con la nueva presidenta de facto, Delcy Rodríguez.
Sánchez se ha erigido como líder del frente anti-Trump junto a Lula y Petro, condenando rotundamente la acción: “Nos recuerda cuán importante es contar con un Gobierno en España que defiende la paz”. En redes sociales, reiteró que “el respeto a la soberanía y a la integridad territorial de todos los Estados es un principio innegociable”, extendiendo su solidaridad de Ucrania a Gaza y Venezuela, y aludiendo a amenazas de Trump contra Groenlandia.
Críticas al PP: Albares calificó de “absolutamente ridícula” la posición de Alberto Núñez Feijóo, quien se sitúa al margen de la UE, Latinoamérica y la ONU. Ernest Urtasun, ministro de Cultura y portavoz de Sumar, acusó al PP de usar los hechos con fines partidistas y de no condenar explícitamente el ataque, llamándolo un “atropello a la arquitectura jurídica post-Segunda Guerra Mundial”.